Martes, 7 of Septiembre of 2010

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¿Que tiene que ver la remezcla conmigo?

Cuando trato de acordarme la primera vez que compré música para mi solito, para escuchar de verdad escuchar, tratar de entender, profundizar, etc. etc. etc. No puedo sacarme de la mente la imagen de un cassette mal grabado con carátula fotocopiada en blanco y negro de Sui Generis (lo sé, lo sé, mi burro ochentero latinoamericano del Perú, disculpen la tristeza), no fue un disco de vinil (como los miles de la colección de mi Papá) tampoco fue un cassette original (come on, donde se podía comprar eso?) sino un tiernito y pobretón pedazo de nostalgia latina que compré en la esquina de mi colegio clasemediero cualquiera.

En ese acto se cablearon en mi cerebro los componentes de todos mis conflictos actuales sobre el derecho a copia:

  1. Quiero que mis ídolos vivan de hacer música pero no puedo pagar más de 5 soles por 20 canciones.
    ¿Cuanto debe costar una canción?, ¿Cuantas veces puedo reproducir una canción por la que he pagado?, ¿Se puede vivir de hacer arte? la verdad es que quien sabe, lo que si se sabe es que el acceso a la cultura es sin lugar a dudas un derecho humano básico porque es lo que nos hace ser verdaderamente parte de una sociedad. Cuando yo digo Sui Generis sé que por lo menos a unos cuantos de ustedes amigos lectores se les escapa un suspiro, una lágrima, una risa o un poco de vómito dentro de la boca, esto quiere decir que todos compartimos un referente que sabemos de lo que estamos hablando y que podemos por tanto hablar de ello e iniciar un proceso llamado “conversación” en el que nos podemos encontrar y crecer juntos. Si yo no hubiera podido tener acceso a ese material discográfico no hubiera tenido los mismos amigos, los mismos gustos, no hubiera construido mi identidad de la misma manera y finalmente sería otro.
  2. Quiero que todo el mundo pueda escuchar estas canciones y les cambie la vida como a mi pero no quiero que cualquiera pueda destrozar la música con versiones faltosas
    Que levante la mano quien no ha tratado de alcanzar la nota que solo Whitney Houston puede alcanzar en “IIIIIIaaaIIII will always love youuuUUUUuuu” y se ha dado cuenta que no nació para el canto. Es horrible ver o escuchar como tus obras favoritas son destruidas por engendros sin el menor sentido del oído. Lo paradójico es que por cada engendro que “reproduce” (en su equipo, silbando, dizque cantando, haciendo un video de youtube, etc.) alguien más “accede” a la obra, por tanto la obra es más difundida y llega a más gente, lo que hace que más personas puedan llegar a comprarla o volverse fan. Una gran obra impulsa e inspira el deseo de ser apropiada por quien la escucha, uno quiere aprender a tocarla, a reproducirla para así nunca perderla. Memorizas diálogos de películas o tonadas para no tener que depender de un soporte físico para poder disfrutarla y cuando lo logras, cuando puedes reproducirla fielmente o a tu manera o como te gustaría que hubiera sonado o lo mejor que tus pulmones te dan ¿A quien le pertenece ahora la obra?
  3. Quiero que surjan nuevos ídolos que nos vuelvan a cambiar la vida pero nadie puede saber que querrán usar estos nuevos genios como materia prima para sus nuevas obras maestras
    Esta es quizá la más difícil de las tres porque el arte y la cultura están en constante proceso de cambio y apropiación en tanto las leyes y el mercado están en un constante proceso de consolidación y monetización. Mañana va a aparecer alguien que haga música a partir de videos de youtube, oh no perdón eso ya pasó, o un grupo musical que solo exista en second life o un hit del verano basado en algoritmos genéticos, solo dios (y las disqueras se creen dios) sabe con que va a salir mañana el intelecto humano para cambiarlo todo otra vez. Lo que si es seguro que lo que venga se basará en el pasado, sea con una cita muy sutil, un loop o cogiendo la canción igualita y solo cambiándole una palabra. Lo que si sabemos es que no hay cultura del futuro que no utilice los elementos que dejaron los que estuvieron antes que ellos para producir crear nuevas piezas de cultura que otros usarán en un continuo corpus cultural.

Valoración, difusión y apropiación de elementos culturales son tres grandes temas que ningún ser humano puede dejar de sentir como suyo, como un derecho fundamental y que están actualmente en debate permanente.

Para cerrar solo un ejemplo de la pensada que se le está dando en el mundo a estos temas

Pueden ver la película completa en www.nfb.ca/rip o saber más sobre el proyecto en http://www.ripremix.com/